" EL FUERTE DE NIEBLA"_ PATRICIO HEISE QUIROZ _ VALDIVIA_ CHILE
EL FUERTE DE NIEBLA
Hace muchísimos años atrás , hubo breves pasajes de mi infancia que los viví en Niebla . Para quienes nos leen desde otras latitudes , una hermosa localidad costera al oeste de la ciudad de Valdivia, en la Región de los Ríos , al sur de Chile.
Aún recuerdo cuando jugaba en los recovecos de su histórico fuerte , una fortaleza que construyeron los españoles a partir del siglo XVII para resguardar esos territorios de invasiones extranjeras y mantener así su soberanía sobre ellos.
También recuerdo cuando subía al faro que aún existe en el lugar , desafiando el viento del Pacífico que golpeaba y enrojecía mis mejillas . Encaramado en lo alto de su plataforma circular , seguía su cadencioso y luminoso rotar , aquel mágico haz que sigue orientando a intrépidos navegantes en las oscuras noches cuando vuelven para regocijarse en la calidez del hogar .
Quizás por eso , siempre los faros me resultan tan atrayentes , tan cautivantes.
No, en ese entonces no había senderos metálicos , ni cercos , ni restricciones …era ese un territorio solo mío . Montado arriba de uno de sus potentes cañones , echaba a volar mis sueños infantiles , aquellos propios de enigmáticos corsarios y piratas que se asomarían de improviso en el horizonte .
También recuerdo esa bala de cañón que encontré una vez en el fuerte que pesaba más que yo , la que llevé con demasiado esfuerzo hasta la casa de mi abuela , habiendo quedado abandonada quizás para siempre en la espesura de su florido jardín.
Así , muy temprano un domingo cualquiera , cuando todavía no había un camino a Valdivia , se iniciaba el regreso cuesta abajo hasta el muelle de Niebla , una casona rústica , de madera , donde esperábamos el próximo barco que nos trasladaría a la ciudad .Viniendo de Corral o Mancera y tras anunciarse con unos cortos pitazos , se dejaba ver a lo lejos , entre la camanchaca matinal , el pequeño barco que nos llevaría río arriba hasta el muelle Schuster en Valdivia. Entonces poco a poco y a tiempo que el barco atracaba , el ajetreo aumentaba en la garita del modesto muelle , mientras algunos pasajeros bajaban y otros se embarcaban cargando sus maletas y sus pilguas colmadas de encargos .
Solo son recuerdos que vuelven a la memoria cuando ya se está en el otoño de la vida . Afectuosos saludos coterráneos.
( phq)
Créditos fotografía a quien correspondan.
( febrero 2025)
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